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20120414

E... DE ENFERMEDAD


La enfermedad, en cuanto fuerza indefinida, es una amenaza potencial contra nuestra existencia, y todos somos altamente conscientes de que esa existencia es única. En otras palabras, la enfermedad participa de nuestra propia singularidad. Al temer su amenaza, la abrazamos y la hacemos especialmente nuestra. Por eso se siente tan aliviados los pacientes cuando el médico da un nombre a aquello que les aqueja. Puede que el nombre no signifique nada para ellos; pueden que no entiendan nada de lo que significa, pero puesto que tiene un nombre, habrá de tener también una existencia separada de ellos. Ahora pueden luchar contra ello, o quejarse de ello. Cuando la dolencia es reconocida, es decir, definida, limitada y despersonalizada, uno se hace más fuerte.

John Berger. UN HOMBRE AFORTUNADO. Alfaguara

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