
Sueño que estoy en una habitación, quiero escaparme y solo hay una ventana. Me doy cuanta de que sólo puedo escaparme por esa alta ventana que está muy cerca del cielo raso. Logro trepar hasta ella, me tiro al otro lado y al caer compruebo que la otra habitación es la misma. Comprendo que si sigo huyendo esto va a seguir repitiéndose y entonces siento un poco de asco, de horror, y antes de despertarme me digo: ¡pero si este es el sueño del laberinto! Como hay otras gentes conmigo, les aviso que no se preocupen, que es el sueño del laberinto y que no tiene importancia porque voy a despertarme. Y efectivamente, al rato compruebo que tengo razón, y me despierto.
Jorge Luís Borges. CONFESIONES.
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